Montalvada 2009
Pasé por primera vez por Villena allá por el año noventa y cinco, cuando las ocupaciones profesionales me llevaron a este rincón de Iberia. Desde entonces he vuelto por allí en diferentes ocasiones, visitando siempre fugazmente, Villena, Ibi, Alcoi, Castalla, Onteniente, Biar, Alicante, Crevillente entre otras que yo recuerde.
Durante aquellos viajes profesionales me llamó la atención la variedad entre la gente que encontraba, porque en algunos lugares me recibían valenciano parlantes y en otros puros castellanos hablantes, sin investigar el origen de este hecho, daba por segura la existencia de una antigua frontera de tierras y culturas.

La Montalvada de este año me ha traído con un poco más de calma nuevamente a este rincón. Nos encontramos en Villena, efectivamente cruce de caminos y de culturas, entrecruzada de castellanos, valencianos y murcianos, entrecruzada entre moros y cristianos, y línea infranqueable en el reparto de tierras conquistadas entre los reinos cristianos de Castilla y de Aragón que marcaron la divisoria justo en este lugar con el tratado de Almizra.
Se repartieron las tierras conquistadas por unos y por otros, quedando todo lo que hubiera al norte del puerto de Biar para los aragoneses y por tanto para los castellanos lo que quedaba a sur, incluyendo Villena, aunque ésta quedaba dentro de las batallas y conquistas aragonesas.
Como toda frontera que se precie, que la hace más atractiva e interesante originaria de envites y batallas entre pueblos, la línea no es una verdadera línea sino una franja de terreno que perteneció según el momento a uno u a otros gobiernos, resultando normalmente una variedad de gente diferente al interior de su propio territorio.
Pasé por Villena tantas veces y nunca me detuve a visitar su Castillo, también mitad árabe y mitad cristiano, atalaya robusta, albergue de nobles y de presos, de propios y de adversarios, edificio de resistencia.
O aún más podemos viajar a tres mil años e imaginar las poblaciones de íberos, sus familias, sus contiendas, sus reuniones, sus trabajos en la edad de bronce y admirar el Tesoro de Villena estudiado y descubierto por José Mª Soler.
Esto es lo que nos trajo este año nuestro viaje anual, que se convierte ya en tradicional, un acompañamiento cultural junto a lo que no debe dejarse en el olvido ni restar importancia, la compañía, los desayunos y veladas en la casa rural, el arroz de Alicante y su paseo, su playa, y alguna otra experiencia más de lo que ha sido la IX Montalvada.
Gracias a Luis y Ama como organizadores este año y gracias a todos por la compañía. La siguiente ya se ha iniciado será la décima, tengo el encargo de organizarla, y espero que este año podamos asistir todos.
