Brooklyn Botanic Garden
31 de marzo – sexta jornada
Jardín de altísimo valor y particularmente colección de Bonsais de pocos ejemplares pero de altísima calidad sin excepción.

Bonsái, arte y técnica unidos, originario de China que pasó a Corea y posteriormente a Japón donde ha conseguido su máximo esplendor gracias a grandes maestros, significa simplemente árbol en maceta, nada más, y nada menos.



Brooklyn Botanic Garden es uno de los grandes jardines botánicos de Nueva York. Fundado en 1910, ocupa unas 21 hectáreas junto a Prospect Park y reúne miles de especies y variedades vegetales procedentes de diferentes regiones del mundo.
Uno de sus espacios más conocidos es el Japanese Hill-and-Pond Garden, creado a comienzos del siglo XX y considerado uno de los primeros jardines japoneses públicos de Estados Unidos. También destacan la gran colección de cerezos japoneses, especialmente espectacular durante su floración primaveral, el Shakespeare Garden, las colecciones de rosas y los invernaderos que reproducen diferentes ecosistemas.


Y para alguien interesado en el bonsái tiene un atractivo especial: el jardín posee la C.V. Starr Bonsai Museum, una importante colección de bonsáis iniciada en 1925 y considerada una de las colecciones públicas de bonsái más antiguas de Estados Unidos.
Es, en definitiva, un pequeño paréntesis vegetal dentro de Nueva York: a pocos kilómetros de los rascacielos de Manhattan, jardines japoneses, árboles centenarios, colecciones botánicas y bonsáis permiten durante unas horas olvidarse de que uno continúa dentro de una de las mayores ciudades del mundo.

Cuando viajo suelo buscar entre otras cosas, jardines históricos o jardines botánicos, que suelo pasear tomando un descanso del turisteo de la ciudad o lugar en cuestión. Significa mucho para mi hacer este paréntesis, aunque la visita a la ciudad sea tambien motivo de disfrute. Este jardín botánico me dejó impactado por su conservación, cuidado y extensión, una verdadera maravilla, que merece la pena visitar aunque no seas especialmente aficionado a las plantas o jardines.

En nuestro caso, además era salir de Manhattan y cruzar en metro a Brooklyn, en un rincón de Nueva York desconocido y diferente a lo que estábamos viendo los días anteriores.






