9 de junio

Mi primer recuerdo que tengo de ti es tu propia cara, en la pila del paritorio mientras la matrona te volteaba con soltura para limpiarte y vestirte sin descoyuntarte, como si lo hiciera todos los días, unos minutos llevabas en este mundo y tu madre desde la camilla me preguntó, qué tal, y yo impresionado exclamé para contestarla ¡igual que Álvaro! Es verdad, tenías un parecido sorprendente.

Ha perdurado el parecido, pero como no podía ser de otra forma modelando las diferencias a tu modo para crear tu propia identidad, ser tú mismo y de qué manera; me alegro de haber sido testigo en primera fila, más aún, bien cerquita en el banco del apuntador y de haber participado en ella compartiendo todos los buenos y malos momentos que nos haya tocado vivir hasta ahora. Algo que llevarás ya siempre (igual que yo).

Cuarenta de mayo, doce años han pasado, el tiempo avanza y en unos pocos días dejas el colegio, una etapa más cumplida, para iniciarte ilusionado en el instituto, donde espero sigan parte de tus éxitos, seguro estoy de esto; la otra parte, como tú bien sabes está en la vida y seguirás aprendiendo de ella, equivocándote y acertando.

¡Número doce, vamos a por ello! Tú puedes y yo quiero seguir estando en primera fila. ¡¡¡¡Enhorabuena y muchas felicidades!!!!

Ex Libris de Javier Montalvo con un martín pescador y el lema «Intensidad, en la lectura y en la vida.

¿Seguimos tirando de la cuerda?

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