Esta semana he repasado mis cuatro participaciones anteriores en la Cuesta del Tirón, recogidas en este cordel de Correr es de cobardes. Desde las prudentes aspiraciones de mi debut y su modesto tiempo final hasta mi mejor marca, conseguida en 2024. También he recordado que en dos de esas cuatro ediciones participé medio lesionado, algo que no me ha ocurrido al preparar otras carreras.

Debo de tener esta prueba gafada en ese sentido, porque este año he vuelto a afrontarla con una lesión, la tercera vez que me sucede, y además de larga duración: me la hice entrenando el 6 de agosto.
Desde entonces, una persistente molestia muscular en el isquiotibial derecho me ha impedido correr con normalidad, aunque he podido retomar los entrenamientos a ritmos bajos y acortando considerablemente la zancada.
Como decía Alcaraz esta semana, tras ser eliminado en los cuartos de final del US Open, el objetivo era tener buenas sensaciones y acabar sano, sin lesiones. Coincido con él: en mi caso, se trataba al menos de no empeorar y, a la primera mala sensación, abandonar. ¡Qué bueno, coincidir con Carlitos en algo!
Cuadragésima segunda carrera en mi haber. He salido desde las últimas posiciones —¿para qué colocarse mejor?— y, al trantrán, como en el mus, sin volverme loco y controlando mucho el ritmo. La semana pasada probé el recorrido y tuve que abandonar en el kilómetro ocho. Hoy he sido finisher y estoy contento por ello. Las sensaciones han sido regulares porque, en cuanto intentaba aumentar el ritmo, parecía que el músculo se iba a romper. Así que, despacito y buena letra.
Como otros años, la carrera ha tenido muy buen ambiente. He coincidido con muchos compañeros de entrenamiento; con Rafa, con quien ya he compartido varias carreras; y, este año, también con dos de mis hijos, Jorge (47’ 06”) y Álvaro (55’ 34”). Las fotografías que acompañan la entrada las hicieron todos ellos, no son mías. Espero me perdonen la licencia del préstamo. (Si alguno, autor o retratados, quiere que la cambie lo haría sin problemas).




Además, los que nos dedicamos a esto —bueno, dedicarse de verdad solo se dedica Paloma, nuestra entrenadora; los demás hacemos lo que podemos— conseguimos algo importante: animarnos unos a otros. No hay competición, hay compañerismo y, lo que es aún mejor, hay amistad.
Como me decía Eric esta mañana, da igual la distancia; ya tenemos una edad y lo importante es disfrutarlo. Y tiene más razón que un santo.
1 h 06’ 45” a 6’ 44”/Km. No sé si para dedicarse a esto, pero sí para poder contarlo. Mi marca más baja en este trazado a excepción de mi debut, pero da igual, la distancia y la marca, cuando he llegado a meta dice el spiker “¡¡vamos Javi, que tienes mucho público animándote!! Había escuchado mi nombre desde el público, y efectivamente salvo catorce que entraron detrás, hice de coche escoba, pero ahí estaban los compañeros, incondicionales.



En fin, espero poder contar mejores tiempos la siguiente vez si esta lesión me abandona, que no estaría mal.
Y como siempre digo, gracias a todos y nos veremos en otras.
¡Tenemos equipo!







