Astrar (Santa Irene) albergue apartado del camino con buenas instalaciones para descansar, jardín privado para departir con otro peregrinos el final de la aventura y de muy buen trato por parte de los hospitaleros, que llevan a cenar al pueblo a quien quiera o van a buscarte la cena si prefieres descansar en el jardín.
Jornada madrugadora para llegar con tiempo a Santiago y etapa corta aunque con algunas subidas exigentes. La última, el Monte do Gozo desde donde se vislumbra la ciudad compostelana.
Termina nuestra aventura y orgulloso estoy de mis acompañantes, Álvaro y Julia 16 años y Pablo de 15 por un lado que han ido en grupo esperándonos a los otros tres ya que su ritmo era superior al nuestro y Jorge de 12, que lo ha completado no sin esfuerzo pero con el mejor humor del grupo, hablando con todo el que se ponía en su camino, todo un ejemplo, todos ellos Montalvos como yo, que junto con Rocío cerramos el grupo.
Averías las justas, un pinchazo y unas abrazaderas reparadas en Melide, hoy la guerra del cambio delantero en las bicis de Rocío y Jorge que en ocasiones han afrontado los repechos sin el plato de 22.


Seis días de bicicleta, 225 Km en total. Llegar a Santiago merecía la pena solo con ver la satisfacción y alegría de Jorge, creo que no olvidará este viaje. Yo tampoco.

Aquí terminó mi segundo Camino de Santiago, de los cuatro que he realizado, el primero fue en 1997 desde Roncesvalles y no hay demasiados registros, indagaré para ver si puedo realizar un pequeño resumen en algún momento, porque fue un viaje muy especial con mi hermana Mar, mis amigos María y Mariano y mi mujer Rocío, y como primera travesía en bicicleta de 800 km, guardo muy gratos recuerdos con ellos. Este segundo también lo fue por motivos diferentes, aunque más corto, enseñar y compartir con mi hijos y Julia, una experiencia que espero recuerden como auténtica, una forma diferente de viajar que nosotros, sus padres quisimos compartir con ellos.
En algún momento, tiraremos de la cuerda para recordar los otros tres Caminos de Santiago.
¡Buen camino, Peregrino!
