Melide-Santa Irene. 32 Km
Albergue privado no demasiado atractivo, por ser un piso, pero al menos cómodos e independientes en una habitación.
Nos planteamos una etapa más corta, ya que no hay al parecer albergues en los últimos 20 km a excepción de los del Monte do Gozo y hay demasiada gente en el camino. Elegimos uno con jardín para llegar a mediodía y poder descansar toda la tarde.


La ruta ha sido calurosa y como los últimos días con muchas subidas y bajadas. El paisaje a la salida de Melide es digna de argumento de cuento, con túneles de robles, umbrías de castaños, laderas de helechos, riachuelos y puentecitos de piedra.
Desayunamos en Castañeda, donde nos encontramos un grupo de ciclistas que vienen haciendo el Camino Primitivo desde Oviedo, que confluye con este en Melide. Recorremos y conversamos con ellos varios kilómetros, hasta que les perdemos la pista en Santa Irene donde pararemos a descansar, ellos terminaban hoy definitivamente la ruta. Buena gente, animosa que bromea con Jorge por su edad y fuerza.


También conversamos con un caminante que se dirige a su casa en Tolosa, de vuelta de Finisterre tras haber peregrinado a Santiago. Dos meses más o menos dice de andadura, ¡sorprendente!
Tras tomar fuerza en un patio gallego con buena ternera, acabamos la ruta en Astrar (Santa Irene) donde esperamos para preparar, como en las batallas, el último asalto a la ciudad, Santiago de Compostela.

