Viaje a Nueva York 2018

Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis – Torres Gemelas del World Trade Center

Cuarta jornada 29 de marzo, anotación en mi cuaderno. 2018.

Excursión a la Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis, lugar de entrada de inmigración a los Estados Unidos de finales del siglo XIX y principios del XX.

La estatua de la Libertad me atrae más de lo que esperaba, pensé no sé si por su significado turístico no me iba marcar, pero a sus pies tiene una proyección natural protectora no solo hacia los americanos. Proyectada por Eiffel fue un obsequio del pueblo francés en 1886 al pueblo americano.

Ellis Island fue durante décadas la principal puerta de entrada a Estados Unidos para millones de inmigrantes. Situada en la bahía de Nueva York, muy cerca de la Estatua de la Libertad, comenzó a funcionar como estación federal de inmigración el 1 de enero de 1892.

Entre 1892 y 1954, alrededor de 12 millones de inmigrantes pasaron por sus instalaciones. La mayoría llegaba desde Europa después de largas travesías del Atlántico y encontraba allí el último trámite antes de poder comenzar una nueva vida en Estados Unidos.

El proceso podía resultar intimidante. Los recién llegados eran sometidos a controles médicos discutibles hoy en día, destinados a determinar si podían entrar en el país. Para la inmensa mayoría, la estancia duraba solo unas horas y terminaba con la autorización de entrada; una pequeña proporción era retenida para exámenes adicionales y aproximadamente un 2 % acabó siendo rechazado y devuelto a su lugar de procedencia.

Hoy el edificio principal alberga el National Museum of Immigration, y Ellis Island forma parte del conjunto histórico de la Estatua de la Libertad. Se calcula que decenas de millones de estadounidenses pueden encontrar entre sus antepasados a alguna de aquellas personas que atravesaron la isla.

Y quizá esa sea la mejor manera de contemplarla desde Manhattan: no solo como una pequeña isla en mitad de la bahía, sino como el lugar donde para millones de personas terminó un viaje y comenzó otro.

De vuelta de la Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis, desde el barco podemos observar bonitas vistas de Manhattan y Jersey City.

Al bajarnos de barco de retorno a Downtown nuevamente en la zona de Wall Street recorremos las desordenadas calles que contrastan con las cartesianas de todo Manhattan de un poco más al norte, hasta encontrarnos con la zona cero, donde se encontraban las Torres Gemelas y dos enormes fuentes donde se precipita el agua por sus muros hacia en centro de la tierra y en sus corona, el nombre de cada una de las víctimas de tan desgraciado suceso.

Imposible no sentir una sensación de incomprensión y rabia que nos arrebata y encoge el corazón.

Las Torres Gemelas del World Trade Center fueron durante casi treinta años uno de los grandes símbolos del perfil de Nueva York. La Torre Norte se inauguró en 1970 y la Torre Sur en 1971; con sus 110 plantas y más de 400 metros de altura dominaron el sur de Manhattan y llegaron a ser, brevemente, los edificios más altos del mundo.

Su historia terminó trágicamente la mañana del 11 de septiembre de 2001. A las 8:46, el vuelo 11 de American Airlines, secuestrado por terroristas de Al Qaeda, impactó contra la Torre Norte. A las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines chocó contra la Torre Sur.

Los impactos y los incendios posteriores provocaron el colapso de ambas estructuras. La Torre Sur cayó a las 9:59, después de permanecer en llamas 56 minutos. La Torre Norte se derrumbó a las 10:28, 102 minutos después del primer impacto.

El espacio que ocuparon las torres es hoy el National September 11 Memorial. Dos enormes estanques cuadrados señalan exactamente sus huellas, con los nombres de las víctimas inscritos alrededor.

Y junto a ellos se levanta el One World Trade Center, inaugurado en 2014: una nueva silueta sobre Manhattan allí donde durante décadas estuvieron las dos torres.

Ex Libris de Javier Montalvo con un martín pescador y el lema «Intensidad, en la lectura y en la vida.

¿Seguimos tirando de la cuerda?

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