Samos-Portomarín 40 Km.

Hay división de opiniones en la sensación de la pernocta de hoy, no por el sitio que nos parece significativo, pero sí por el bullicio del personal al levantarse, pero así es el camino, no hay más. Personalmente no me he enterado de nada y he dormido como un bendito, haciendo honor a la orden monacal.
Hemos salido con la fresca y hemos avanzado rápidamente hasta Sarria para tomar el ya reglamentario desayuno. El camino ha sido hoy sinuoso abandonando totalmente la carretera y en algunas ocasiones rocoso y duro, que ha provocado algún motín de la tropa, pero nada importante que no se pueda solventar con un poco de calma, parada, empujón a la burra y trago de agua.

Desde Sarria progresamos hasta la parroquia de Barbadelo, y visitar otra románica iglesia de Santiago. Apuntamos también un paradero albergue privado en esta pequeña villa con bonitos jardines y piscina para tener en cuenta en la siguiente edición.

Para meternos totalmente en el papel hemos llegado a Ferreiros calados por el orballo y a momentos arroiada gallega, que nos ha sugerido parar a tomar un caldo gallego caliente y un poco de queso.
Ya con el tiempo soleado hemos partido hacia Portomarin en descenso veloz en lo terroso o lento rocoso trialero. En este tramo hemos alcanzado el mojón que nos indica que solo quedan cien millares de metros hasta la catedral.


Nos acercamos a Santiago y estamos en agosto, nos encontramos un Portomarín lleno hasta la bandera, tiene más de veinte albergues, todos completos, así que acabamos en el camping gracias a la colaboración de un hospitalero del lugar.
Mención especial a la iglesia de San Nicolás con dos rosetones curiosamente enfrentados en la nave, monumento románico del S.XII que fue trasladado completamente cuando se construyó el embalse de Belesar y quedar anegada la villa.

