Amsterdam, ciudad dibujada en el mapa, calculada y ordenada. Ciudad de color y de líneas, sobre el papel parece que la dibujaron al antojo del habitante.

Su gente es tranquila y afable. Es justo hacer un homenaje a su población que sea quien sea te brinda amabilidad y respeto.
Sus canales están dispuestos para recorrerlos andando o como les gusta a sus paisanos, en bicicleta.
Un plano frío, ciudad de color y húmeda, los canales protagonizan la vida y diseminan su humedad sobre las calles, sobre las fachadas.
Su paisaje de otoño nos muestra un contraste de calles cercanas en las que unas, recién mojadas por la lluvia dan paso al sol y otras experimentan el camino inverso.
Y de cuando en cuando, una torre y un reloj nos recuerdan que todo tiene su disposición y su orden.


Septiembre 2008
