Sentado a la mesa.

Sentado a la mesa, limpiando cuidadosamente su ración de pescado con los cubiertos como siempre hace, meticuloso para no llevar a la boca una sola espina ni una telita de piel, a pesar de estar ya limpio por el cocinero, o sea su padre, encuentra una fibra blanquecina y nematodiforme entre la carne, que le paraliza, apartándola despavorido muy despacio con cuidado hacia el borde del plato, con cierto fastidio y la color de cara nívea, esperando alguna respuesta de defensa del supuesto gusano, espeta mirando fijamente:

 –         ¡Cómo se mueva… me muero!

Álvaro

¿Seguimos tirando de la cuerda?

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